Después de las múltiples peticiones para que actualice el blog - han sido mas de dos...quizás tres - aquí vuelvo con un arrocito como no podía ser de otra manera. Para tan insigne ocasión nada mejor que un arroz meloso, entre seco y caldoso con una textura en el mejunje parecida a la miel y de ahí su nombre, hay quién sostiene que es la mejor manera de comer los guisos arroceros pues su resultado está a caballo entre el grano individual y el pelotón que se hace masa en la boca... a mi me encanta y punto, sin falsas vehemencias.
Se necesitan para la crema:
media docena de espárragos trigueros
un puerro
cinco o séis tomates secos
Y para el guiso:
arroz bomba
aceite de oliva virgen extra
una cebolla
un pimiento colorao
azafrán en hebras
dos limones
medio pollo
Se me ha ocurrido para conseguir este punto melosito hacer una crema de espárragos trigueros con puerro y tomates secos que primero vamos a cocer en abundante agua con una poca de sal, reservamos el caldo y sacamos la verdura.
El pollo lo vamos a dejar totalmente limpio de huesos y piel que vamos a cocer en el mismo caldo de la verdura consiguiendo así un fumé, como dicen los modernos, que quita el sentío.
Ahora en una cazuela de barro se hace el sofrito con dos cucharadas soperas de aceite, la cebolla y el pimiento.
Una vez que la cebolla empiece a clarear añadimos el pollo bien troceado y como expliqué antes totalmente limpio como si lo tuviera que comer un ciego, de hecho también se le podría por ello llamar así "arroz ciego", como lo he encontrado en la carta de mas de un restaurante.
Con las verduras cocidas que teníamos reservadas hacemos una crema a golpe de batidora y la añadimos a la cazuela, rehogamos un poco y ponemos el azafrán. Si es necesario se le puede añadir ya el primer cucharón de caldo para ir cogiendo color, sabor y textutra.
Una vez todo bien mezclado repartimos el arroz - un puñao por comensal - y seguimos moviendo sin parar.
Se deja que coja su primer hervor y se le añade el zumo de un limón entero, estrujado sobre el guiso y evitando con cuidadín que caigan las pepitas.
Vertemos el resto del caldo y dejamos unos diez minutos con el fuego al máximo removiendo de vez en cuando para que no se pegue en esta fase, el socarrat tiene que hacerse en el siguiente paso con el fuego al mínimo, se prueba de sal y si es preciso rectificamos con una pizquita mas.
Pasados los diez minutos bajamos el fuego al mínimo y dejamos reposar quince minutos, se apaga el fuego y lo cubrimos para que repose unos cinco minutos mas con un paño de cocina....y a servir!!!!!
Para el adorno tenía unos estupendos pimientos del piquillo y un limón en porciones que también se puede usar individualmente para darle aún mas acidez a quién como a mi le guste así. El acompañamiento además de buenos amigos debe ser un vinito tinto a no mas de 14º y en un enfriador si se tiene en la mesa, que con estos calores no hay quien se lo trague a temperatura ambiente.



