30/8/07

Secreto de cerdo blanco en fritá


 
1. Receta y guiso
Esta receta me gusta mas hacerla con secreto de cerdo blanco que con ibérico, porque si se hace cantidad como pa comer y no pa ganar un premio de cocina de diseño, al cocinar el bicho queda menos graso. El ibérico lo abordaremos en el blog mas adelante, que además es mas para el invierno. Bueno, empezamos cortando la pieza de carne en tiras o daditos pequeños, como a cada cual le venga en gracia, los pasamos por el wok (muy recomendable para esta receta) sin poner nada de aceite, el bicho ya suelta bastante grasa. Cuando esta a punto de dorarse, lo retiramos y en ese mismo mejunje resultante agregamos la berenjena, la cebolla, el pimiento y el calabacín, por este orden y todo muy picadito. Cuando el calabacín coja un color amarillento y casi transparente agregamos el tomate triturado y el champiñon enano entero, Dejamos cocer hasta que observemos que el tomate está totalmente licuado, añadimos un poco de pimentón dulce y laurel molido. Le mezclamos el secreto de cerdo que teníamos apartado y lo dejamos que acabe de cocer un ratico mas. Servimos caliente pero sin pelarnos la lengua que entonces perdemos el paladar y toda la mañana cocinando pa leches.

2. Consejo
Para este plato nada mejor que un vino del país, en este caso de la comarca alpujarreña de La Contraviesa, bien fresquito en verano una maravilla, en invierno a temperatura ambiente y en el chato siempre al colmo.

3. Andaba yo con la mente en mis cosas...
Yo soy un gran aficionado y seguidor de la cocina vasca, les envidio sobre todo la delicadeza en la presentación, y comparto con ellos el maravilloso ritual que supone toda la preparación de las comidas, que empieza días antes pensando en lo que vas a hacer, donde lo tienes que comprar, que si a fulano le gusta mas esto y a mengano mas lo otro, y sobre todo lo que mas comparto con ellos es además del placer de comer bueno y entre AMIGOS, el placer de comer bien. A ver, voy a intentar explicarme que me estoy metiendo en un jardín, quiero decir que toda esta cocina de diseño que está inundando los restaurantes de toda España, en la que muchos cocineros tienen apellidos vascos por pura cuestión de marketing (seguro que hay garcías y lópez por un tubo), a medias entre el afrancesamiento y la estupidez, da como resultado platos para que un fotógrafo se luzca, los cuatro snob lo celebren con aspavientos, a ti te cueste media hora acabar de leer en la carta el nombre del plato con lo cual tienes todavía mas hambre, y que dentro de otra media hora te cueste una fortuna pagar la cuenta (porque claro con esos nombres no puede ser barato el tema), y el que tiene hambre de verdad no vuelva mas a pasar ni por la puerta y se acuerde a diario durante unos meses del capullo que lo llevó allí. Me sigo quedando con el extraordinario Bacalao a la Vizcaína, la inigualable Merluza a la Vasca, El Solomillo de Ternera a la parrilla con sal gorda como solo ellos saben hacerlo, el contundente marmitako de atún, un txangurro con la salsita de txacolí y huevo duro, o unas anchoas recién pescadas en la bahía de Donosti, y tantos y maravillosos platos de esta región del mundo rica en sabiduría culinaria. Por cierto estos nombres tampoco son cortos y sin embargo, hacen referencia, sólo a lo que de verdad vas a comer, Aupa¡¡¡

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