27/4/08

Caracoles



1.- Receta y arreglo.

Existen millones de maneras de arreglar los caracoles, y no es una exageración andaluza, cada cual que se pone en ello los hace de una manera diferente aunque vivan bajo el mismo techo, y a todos los que nos gustan estos deliciosos bichos, sabemos unas cuantas maneras de arreglarlos. En esta ocasión he elegido mi favorita que es la mas almeriense de todas, en ajillo cabañil. Así que vamos al arreglo, en un mortero machacamos tres o cuatro ajos crudos con unos cominos, pimienta en grano al gusto y una cucharada de pimentón picante, mientras en una sartén freímos unos pellizcos de pan duro que vamos añadiendo al majao mientras no dejamos de machacar, y lo mismo que con el pan, haremos con ocho o diez almendras crudas y peladas. Cuando conseguimos una espesa masa en el mortero la vamos desligando con un chorrito de agua y poquito a poco. Si no queremos que queden grumos podemos pasar esta salsa por el chino o la batidora. Los caracoles que habremos comprado precocidos, les damos un rápido hervor en agua con sal unos minutos, reducimos el fuego al mínimo y vertemos en la olla el ajillo, mezclando muy bien con los bichos, dejamos una media hora y rectificamos de sal si es menester. Se sirve acompañado de mucho vino, que con el picante, el mas antiguo de los bebercios entra solo, y a quién le guste el mojeteo, con el ajillo se puede poner púo.

2.- Consejos.

Uno muy sencillo: comprar los caracoles precocidos, limpiarlos en casa porque comprarlos vivos y limpiarlos tu en casa es un autentico coñazo y muy difícil de hacerlo bien. En cualquier supermercado se encuentran fácilmente ya precocidos y la verdad es que no merece la pena ni plantearse lo contrario.

3.- Andaba yo con la mente en mis cosas...

...recordando que esta semana me han recomendado que me vaya olvidando del picante en todas sus formas, como voy a comer caracoles si no pican!!!!!, y siendo consciente por primera vez que el miedo tiene un efecto narcótico en las personas. Me habían crecido sin permiso alguno y con toda su falta de respeto unos bultitos en el colon, que me han extirpado este martes pasado. El miércoles de pronto me di cuenta que volvía a ser yo de nuevo, algo inexplicable porque mi vida no ha sufrido el mas mínimo cambio, ¿como voy a volver a ser yo si nunca he dejado de serlo?, pues si que dejé de serlo sí. Jamás he estado enfermo en mi vida y esta situación me ha desbordado pero inconscientemente, solo he sido consciente el día después, afortunadamente no ha sido nada serio y todo ha quedado en un susto y los posteriores cambios de hábitos de vida aconsejados por los médicos. Lo realmente didáctico de esta experiencia ha sido conocer el miedo y como te paraliza, y como no te enteras que estas paralizado.
Aunque no es habitual en este blog citar artículos de otros, solo en raras ocasiones lo he hecho, esta se lo merece, me he sentido muy identificado al leerlo, así que ahí va:
- Sentir miedo por algo es natural. El problema está en nuestra forma de reaccionar ante él. No podemos permitir que nuestra manera de actuar esté condicionada por ese temor o que nos paralice hasta el punto de que nuestras decisiones y actitudes queden supeditas a él.

- Debemos tener cuidado con los miedos que forman parte de nuestra imaginación o con aquellos otros, que pensamos que es posible que sucedan, pero que no hay ningún indicio de que sea así. Estos, por lo general, se convierten en auténticas obsesiones y lo más recomendable es acudir a un especialista para que descubra el verdadero origen de esos temores infundados o imaginarios.

- La reacción de retroceder y huir frente a una amenaza o peligro real e inminente es inmediata y automática. Esta huida tiene diversas posibilidades: huir alejándonos lo más posible del peligro de forma caótica y descontrolada como consecuencia de la reacción del pánico, o podemos huir valorando las distintas posibilidades de las que disponemos, buscando un escondite, protección... es una forma más inteligente y acertada de hacerlo. Pero, sin lugar a dudas, ante situaciones extremas de peligro no sabemos cuál puede ser nuestra reacción.

- Debemos identificar nuestros miedo y enfrentarnos a ellos paulatinamente. Si es necesario, pediremos ayuda pero bajo ningún concepto debemos permitir que nos dominen.

- Tenemos que aprender a vivir con nuestros miedos y no dejarnos llevar por ellos ni dejar que ejerzan su acción paralizante, porque siempre habrá algo que nos produzca temor.


Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón. Granada.

5 comentarios:

sipuedo dijo...

No soy muy amante de los caracoles pero si de su salsa ;) habra que probarlo de todas formas

mar dijo...

No me gustan nada los caracoles, los tengo una manía mortal, :). Quién es david ayon un escritor? por cierto después de ver tu test...sabes que ayer hizo 12 años que fui a ver a Silvio y Aute? aunte es un poco triste pero cuando canta al alba o la de fue en ese cine te acuerdassssssssssssss en una mañaaaaaana al eeeste del edeeeeeeeeeennn jajaa. Bueno sigo con tu blog

Miguel dijo...

Hola de nuevo Mar, a mi sin embargo me encantan y cocinados de todas las maneras.
David Ayon es el personaje de "La Victima", un relato que estoy escribiendo en mis ratillos libres, o sea que va para largo.
Lo de Silvio y Aute es algo que me viene de muy jovencito y de vez en cuando desempolvo sus poemas y me siguen emocionando igual que siempre, celebro que a ti también te gusten,
Besossss

mar dijo...

ESCRIBES RELATOS??? QUE GUAY YO LOS ESCRIBÍA DE MUY JOVENCILLA YA LO DEJÉ.
...QUIERES HELADO DE FREEESAAA O PREFIEEREESSS QUE TE PIDA YA EL CAFÉEEEEEE CUENTAME COMO TE ENCUENTRASSS AUNQUE SÉ QUE ME RESPOONDERÁS QUE BIEEEN.
Por cierto he visto más recetas tuyas y muy ricas eh, felicidades, seguiré mirando

Mary dijo...

Me gustan mucho los caracoles y no sé cómo prepararlos. Apunto tu receta y a ver si soy capaz. Me alegro de que sólo sea un sustillo lo tuyo.