19/4/08

Chipirones en su tinta con arroz blanco


1.- Receta y guiso

Lo primero que hay que hacer para cocinar este plato es ir al mercado en busca de los calamares o chipirones, según la región donde nos encontremos, y tratar de elegir de los mediterráneos que se distinguen porque la punta de las aletas les llegan hasta la punta final y mas fina del cuerpo. A mi para este plato me gustan cuanto mas pequeños los bichos mejor, pero cada cual a su gusto y antojo. El guiso en si es bien sencillo, en una paila a ser posible de barro se ponen a pochar la cebolla el pimiento seco y los ajos, muy picadito todo ello. Mientras tanto lavamos bien los calamares, quitándoles toda la tripa interior con mucho cuidado de no romper las bolsitas de tinta que guardaremos, les quitamos también con mucho cuidado la piel. Las patas y parte carnosa de la cabeza las picaremos y añadiremos al sofrito cuando la cebolla empiece a transparentar, les damos unas vueltas de rasera y añadimos el tomate triturado. Dejamos cocer todo y antes del primer hervor añadimos las tintas del calamar diluidas en un poco de agua y agregamos también un vasito de vino blanco, es muy importante para la buena consecución de este plato que al cocinero no le falte tampoco el vino, a ser posible un chatico del pais y al colmo siempre. Pasados unos quince minutos y un par de chatos, pasamos todo el mejunje de la paila por la batidora o el chino, depende de las ganas que tengamos de trabajar. Ahora es cuando por primera vez rehogamos en la paila los bichos, les damos un par de vueltas y cubrimos con la salsa que habrá quedado espesa y abundante, y a fuego muy lento y con dos hojas de laurel dejamos hacer los chipirones en su salsa, con la paila tapada hasta que queden al dente, que muy tiernos tampoco están buenos. Se sirven con arroz cocido que la mezcla con la salsa hay a quien le gusta mas que los propios calamares en si, y mucho pan pa mojar.

2.- Consejos

Los platos sencillos de elaborar como este, siempre son los mas sabrosos y demandados por amigos y seguidores de nuestro hacer entre fogones, el secreto radica en no dejarse engañar por la sencillez de su elaboración y la austeridad de sus ingredientes, esto quiere decir que debemos controlar bien los tiempos de cocción y no por sencillo es un plato de ejecución rápida ni mucho menos. En el mimo que le pongamos al hacerlo y en los chatos que nos tomemos mientras, estará el mejor de los resultados.

3.- Andaba yo con la mente en mis cosas...

 ...y me descubrí tarareando una vieja copla que dice algo así como "que el corazón tienes razones que no se pueden explicar", y ciertamente esto es así, la razón para enamorarte de la persona equivocada es inexplicable, a la vez que inevitable porque es el corazón y sus extrañas razones quien así lo ha dispuesto, y el problema que tenemos los occidentales, como una vez le oí decir al Dalai Lama, es que tenemos la necesidad imperiosa y forzosa de tratar de explicarlo todo como si las cosas no ocurrieran porque si, y toda acción, sentimiento e incluso accidente, tuvieran que tener un porqué y un para qué. El amor no existiría si se produjera a través de la razón, y yo por lo menos prefiero el sufrimiento por amor al hastío. La soledad del corazón es la peor de las soledades, y por mas amigos o familia que tengamos y amemos, siempre anhelamos a esa persona que te hace sentir mariposas y que hasta el aire que desprende huele a gloria...y todo esto sin poder explicarlo, que maravilla!!
...me quedo con las razones del corazón aunque mi mente no las pueda explicar.

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