30/8/08

La víctima

Aeropuerto del Prat, Barcelona, pasillos interminables con tiendas a cada lado, individuos anónimos y solitarios que se cruzan sin parar ni reparar en los demás, cada cual lleva su historia a su espalda y arrastra su vida como puede dentro de esas maletas modernas con ruedecitas, dueñas anónimas también del espacio, en ese microcosmos tan impersonal que siempre son los pasillos de los aeropuertos. David Ayon es uno mas de ellos, viene de Bilbao, su último trabajo ha sido ejecutado a la perfección, acaba de cumplir cuarenta años y piensa en retirarse y dedicarse en exclusiva a sus estudios sobre la Sociedad Sefardí entre los siglos IX y XI también llamada La Epoca de Oro.
David Ayón es un asesino profesional, su gran herramienta de trabajo es su memoria, jamás olvida un dato, una cara, un color o un olor. Es un prodigio que explota con una pulcritud que le hace ser invulnerable, su técnica consiste en memorizar todos los movimientos de sus victimas sin tener la necesidad de almacenar datos ni ser visto. Rico, su socio, se adelanta al lugar del encargo, recopila la información necesaria que después memoriza David. Cuando este se dispone a ejecutar el encargo, solo tiene que hacer una puesta en escena invisible y certera, en diecisiete años jamás ha cometido el mas mínimo error, su gran capacidad para pasar desapercibido entre la multitud o entre pocos individuos le han hecho ser el mejor en su oficio. Pero hoy ha pasado algo por primera vez, en los pasillos del aeropuerto de El Prat ha cruzado la mirada durante tres segundos con una mujer, y ha sentido por primera vez que alguien con su mismo don ha podido memorizar sus ojos. No ha sido una mirada cualquiera, ella no le ha mirado con ánimo de coquetear, aunque el si se ha sentido vulnerable y atraído por esa mirada, pero David sabe que no ha sido una mirada con intenciones mundanas igual que sabe que no es el único capaz de tener memoria fotográfica. La mujer es joven, pero de difícil ubicación en una edad concreta, enfundada en un chaquetón negro, con el cabello rubio y recogido sin ningún tipo de adorno ni accesorio que pueda ser motivo de atención, le ha recordado a él mismo cuando trabaja en su oficio mas lucrativo. Eso le ha hecho sentirse vulnerable por primera vez en su vida, no se ha preocupado en exceso, pero por si acaso ha memorizado los ojos de la misteriosa dama.
Rico y David son socios desde hace quince años, su sociedad comenzó el día en que David le salvó la vida a Rico. En la ciudad italiana de Milán, David con una insultante juventud veinteañera tenía un encargo fácil, eliminar a un tramposo que estafó a un comerciante de Toledo. Cuando estuvo ante su victima descubrió que el estafado era el, no le mató y volvieron juntos a Toledo a cobrar la segunda entrega del encargo pero con la victima viva y presente. El comerciante temiendo por su vida y descubierto en su mentira pagó doble el encargo y nunca mas obtuvo noticia alguna sobre el suceso. Desde entonces Rico le debe su vida a David y le paga con la lealtad propia de un judío italiano. Rico lo único que hizo fue seducir a la esposa joven y caprichosa de aquel toledano en un viaje de negocios en Milán, y hay ciertos tipos que piensan que con dinero lo pueden comprar todo. David Ayón es un asesino, frío y escrupuloso en sus métodos, que sin embargo solo trabaja cuando existe una estafa imposible de cobrar salvo con la vida del estafador. Su condición de ciudadano con la nacionalidad española y británica le permite una total libertad de movimientos por todo el mundo, su clientela son exclusivamente judíos con problemas de negocios por resolver. A través de una sociedad secreta dedicada a ayudar a los mercaderes judíos por todo el mundo, David recibe los encargos. Cobra sus honorarios a través de una sociedad anónima mercantil afincada en Gibraltar, como tantos cientos de miles que aprovechan la laguna legal del derecho internacional que sobre el peñón planea y le convierte en un perfecto paraíso fiscal y escondite de todo tipo de sociedades que escapan así al control de cualquier gobierno.
Pertenece a una vieja estirpe de judíos sefarditas afincados desde la expulsión por los Reyes Católicos en la ciudad norteafricana y española de Ceuta, de hecho su padre es un famoso orfebre que todavía se mantiene al frente de sus negocios en las ciudades de Ceuta a un lado, y Gibraltar al otro del estrecho. David nació en Gibraltar, de madre llanita, una funcionaria del gobierno británico que murió tragicamente en accidente de avión, cuando para ir de Gibraltar al resto de España había que hacer escala en Rabat, la política del régimen de Franco y algunas de sus consecuencias. David quedó huérfano con ocho años, su padre no se volvió a casar y no tuvo mas hijos que David. Será por eso que David en la memoria de su teléfono móvil solo tiene a su padre, con su memoria prodigiosa no necesita registrar número de teléfono alguno, pero de alguna manera piensa que así le homenajea.
David Ayón no es un hombre guapo, tampoco es feo, es de esos tipos de los que las mujeres suelen decir "tiene algo", su físico es muy de la media, 1,78 cm. de estatura y 75 Kg. mas o menos y bien conservados, cabello tupido y ya ligeramente gris sobre un castaño claro natural, ojos verdosos que no verdes del todo, nariz menuda y boca pequeña con unos labios carnosos que se podrían clasificar como sugerentes, barbilla afilada y cuello mas bien corto con una nuez pronunciada que le da cierto aire varonil. En realidad es eso, su aire tan varonil lo que le hace un hombre muy atractivo, además de su actitud y comportamiento, es un tipo serio, observador, con aire de hombre reflexivo y profundo, siempre se mantiene en segunda fila, nunca destaca ni llama la atención de nadie excepto cuando quiere seducir a una mujer. De la misma manera que en su bien remunerado oficio, elige a quien atacar y de una forma certera consigue que su víctima no pueda escapar. No se trata de una actitud canalla ante las mujeres, es algo mas delicado y sutil, David disfruta con las estrategias, analiza las situaciones, plantea las acciones tácticas y se marca un objetivo, nunca falla, su eficacia es espectacular, la frialdad de sus sentimientos no conoce barreras, se trate de una mujer a la que desea o una de sus víctimas profesionales, aunque si lo pensamos un momento siempre se trata de víctimas. Y de la misma manera que solo trabaja para un tipo determinado de individuos, eso que se podría llamar una especialidad, con el género femenino es similar, David suele elegir sus víctimas entre el personal femenino de las compañías aéreas, aeropuertos, cafeterías de los mismos, incluso personal de limpieza. En el aeropuerto de La Coruña observó a una mujer bellísisima, cuya belleza estaba muy disimulada bajo el horrible uniforme de limpiadora, sus movimientos eran demasiado gráciles para pasar desapercibida ante un tipo como David Ayon, él esperó a que acabara de barrer el espacio donde él estaba y cuando comenzó a caminar supuestamente para el cuarto donde debía guardar su futurista máquina de limpieza, David se dirigió a ella con una exquisita educación y cortesía, al mismo tiempo que exageraba el acento andaluz, para preguntarle como podía salir de allí pues se encontraba perdido. Ella le indicó la salida y también lo que tardaría en cambiarse puesto que ya acababa su turno. Una hora después David encargaba cena con velitas para dos en la habitación del hotel que tenía reservada en un discreto lugar cercano al paseo marítimo de La Coruña. Le dijo que se llamaba Laura, aunque eso a David le importaba un bledo, lo mismo que le importaba que estuviera recientemente divorciada y se encontrara muy sola, eso le hacia mas fácil a David la consecución del objetivo y nunca perdonaba cuando se lo ponían a tiro, como buen profesional aprovechaba cualquier circunstancia que le hiciera mas fácil la acción para llegar al objetivo final. Salió sola del hotel a las cinco de la madrugada, le temblaba todo el cuerpo, David es un portento en la cama, controla perfectamente la eyaculación y eso le hace capaz de hacer llegar al orgasmo a cualquier mujer varias veces antes que el, disfruta viéndolas gozar al mismo tiempo que extrañadas de comprobar el control que sobre su propio físico es capaz de conseguir David. Laura o como en realidad se llamase no volvería a ver a David jamás, él nunca repite, sería como dejar un rastro que le haría ser vulnerable y David Ayón es muy celoso de su invulnerabilidad, gracias a ello es el mejor en su oficio y también el mejor pagado.

2 comentarios:

Carmen (LaCondiciónHumana) dijo...

Me ha gustado mucho la historia... no sabía de tus aptitudes litararias... impecable, me ha tenido embelesada y concentrada hasta el último renglón... me he imaginado el escenario, tan familiar para mí y al protagonista en busca de la siguiente víctima... su frialdad, su cuidado extremo en ser excelente... su control absoluto de su mundo afectivo para que no perturbe su cuidadoso programa... porque ya se sabe las emociones perturban... y él no se lo puede permitir. Y en su soledad detecta que hay otro ser con su don... eso no le llena de alegría pensando que alomejor no está solo en el mundo, que hay alguien como él... no, lo que piensa es que puede haber alguien que le robe lo que de verdad adora: su invulnerabilidad.

Me ha encantado!!! escribe más...

BESOS!!!

Miguel dijo...

Carmen...tu me has perturbado con tus palabras, seguiré escribiendo la historia solo para recibir tu impagable crítica literaria.
15 o 20 petons por lo menos para ti